Las excusas: cuándo usarlas

Las excusas forman parte de la comunicacion humana: explicamos por que no pudimos hacer algo o por que algo salio mal. Usarlas bien puede mantener la confianza; usarlas mal la mina. Saber cuando y como usarlas ayuda en el trabajo y en las relaciones.

Cuando usarlas

Una excusa tiene sentido cuando hay un motivo real (retraso por averia, error por sobrecarga) y quieres transmitir que no fue por desinteres. No hace falta excusarse por todo; a veces un «no he podido» breve basta. En cambio, cuando el otro espera una explicacion (un jefe, un cliente), una explicacion breve y sincera suele ser mejor que el silencio.

Como no perder credibilidad al disculparte

Sé breve y concreto. Reconocer el fallo y, si procede, lo que haras para que no se repita. Evita excusas largas que suenan a justificacion. «Lamento el retraso; hubo un imprevisto y ya esta resuelto» suele ser mejor que un relato de cinco minutos. La credibilidad se mantiene cuando se ve que asumes y actuas.

Excusas que no convencen

Echar la culpa siempre a otros, repetir la misma excusa una y otra vez, o dar explicaciones que no cuadran con los hechos hace que pierdas credibilidad. Si no tienes una buena razon, es mejor decir que te equivocaste o que no has podido cumplir, sin inventar.

Asumir responsabilidad sin excusas

En muchos casos lo mas fuerte es asumir: «He fallado en el plazo; la proxima vez lo tendre en cuenta.» No hace falta quitar peso a lo que paso; asumir y proponer solucion suele ser mas valorado que una excusa elaborada.

Excusas en el trabajo

Con jefes o clientes, combina brevedad y sinceridad. Si es un error tuyo, dilo y indica como lo corriges. Si es un fallo del equipo, no uses la excusa para descalificar a otros; centrate en lo que se va a hacer. La cultura de la empresa influye: en unas se valoran las excusas rapidas; en otras se espera mas detalle. Observa y adaptate.

En resumen: usa las excusas cuando aporten algo y se creibles. Se breve, asume cuando corresponda y evita excusas que suenan a evasiva. La credibilidad se mantiene con coherencia entre lo que dices y lo que haces.

Las excusas: cuándo usarlas y cómo no perder credibilidad

Las excusas forman parte de la comunicación cotidiana: a veces son inevitables y otras encubren la falta de compromiso. Esta guía repasa cuándo una excusa es aceptable, cómo expresarla sin perder credibilidad y cómo reducir la necesidad de usarlas.

Cuándo una excusa es razonable

Retrasos por transporte, enfermedad o un imprevisto familiar son motivos que la mayoría entiende. Lo importante es comunicarlo con brevedad y sinceridad. Una excusa breve y a tiempo suele ser mejor que un silencio o una explicación larga que suene a justificación.

Cómo no perder credibilidad

No acumules excusas repetidas para lo mismo; al final se percibe como falta de interés. Si no has podido cumplir algo, reconócelo y propón una alternativa o un nuevo plazo. La coherencia entre lo que dices y lo que haces es lo que mantiene la confianza.

Reducir la necesidad de excusas

Planifica con margen para imprevistos, di no cuando no puedas asumir algo y comunica con antelación si ves que vas a fallar. Así tendrás que usar menos excusas y las que uses serán más creíbles.

Conclusión

Las excusas son útiles cuando son puntuales y honestas. Con comunicación clara y un poco de previsión, evitarás abusar de ellas y mantenerás la confianza de los demás.

Cómo hacer que no te pillen una excusa o mentira

Espejo

La honestidad es un valor de enorme importancia para las personas, razón por la cual siempre es recomendable afrontar cualquier situación con la mayor sinceridad posible. Esto, así de lindo como suena, es lo que nos enseñan de pequeños, pero en determinadas ocasiones la realidad lleva a que no se pueda aplicar como uno quisiera.

No son pocas las veces en las que la gente siente la necesidad de recurrir a una mentira. Generalmente lo hacen para evitar lastimar a otros y para esquivar diversas circunstancias problemáticas. Muchos creen que los engaños son negativos, pero en muchas ocasiones sucede todo lo contrario.

Dar excusas no es para nada sencillo, ya que mentir es todo un arte aunque no lo parezca. Existen individuos sumamente perceptivos que son capaces de notar con total facilidad cuando una persona está fingiendo. Mentirle a una persona que te conoce demasiado tampoco es algo fácil, pero a veces la situación no te deja otra opción.

Aquí van algunos consejos para lidiar en esos momentos en que no es conveniente decir toda la verdad:

  • No te asustes: Es importante que te calmes y respires hondo antes de hablar. Debes tener la cabeza fría para pensar con claridad y saber muy bien lo que vas a decir.
  • No improvises: Es aconsejable que te tomes el tiempo necesario para analizar cada detalle, para saber las respuestas antes de que te pregunten y dar una respuesta segura. No seguir este consejo puede derivar en que digas cualquier cosa que más adelante te costará demasiado cubrir.
  • Creerte tu mentira: Esto es fundamental, ya que a veces es necesario que convivas toda tu vida con la mentira que vas a decir y olvidarte de los verdaderos detalles puede ayudarte en gran medida.
  • Confunde tu mentira entre verdades: Una mentira que se mezcla entre dos verdades no llama la atención. Es recomendable que incluyas detalles verdaderos en tu historia, con el fin de que se puedan comprobar fácilmente ante una duda.
  • Infórmate: Es necesario que tengas conocimientos sobre los conocimientos de los demás. Por esta razón es bueno que te informes de forma indirecta.
  • Da detalles: Aunque no se puedan comprobar, siempre es aconsejable brindar detalles que complementen tu historia.
  • No esperes a que te pregunten: Para que no te tomen desprevenido/a, es recomendable que trates de sacar tú el tema antes que lo hagan los demás. Es bueno porque resultará mucho menos sospechoso.
  • Sé natural: Conversa como siempre y actúa como lo harías habitualmente. No le des una gran importancia al asunto. Cuando termines tu mentira, cambia de tema para restarle peso.
  • Nunca mientas en grupo: Esta es una de las recomendaciones más importantes para engañar con éxito. Una sola persona puede esforzarse para controlar lo que dice y a quién se lo dice, pero con más individuos esto resulta prácticamente imposible.
  • Mira a los ojos: Es importante que mires a los ojos a la persona con la que estés hablando, pero de forma natural. No lo hagas de modo muy falso, como diciendo “quiero convencerte”.
  • Nunca admitas la mentira: Es esencial no admitir el embuste. Si es necesario, hazle creer a la otra persona que tú fuiste engañado/a. También es recomendable que tengas preparada una coartada muy buena por si te descubren.

Otras recomendaciones son las siguientes:

  • No te enfades si insinuan que mientes
  • Varía tus excusas
  • Aprende a improvisar
  • Tener buena memoria
  • Tener en cuenta que las facciones del rostro también dicen mucho. Es aconsejable no exagerar demasiado al sonreir, no bajar la mirada, no extremar los gestos o movimientos del cuerpo, etcétera.